Las
grasas, también llamadas lípidos,
conjuntamente con los carbohidratos representan
la mayor fuente de energía para el organismo,
ya que nos proporcionan 8 calorías por
gramo
Aunque la palabra grasa suele asociarse con sobrepeso
o con enfermedades, es importante saber que es
un nutrimento necesario e importante, ya que desempeña
una serie de funciones vitales en nuestro organismo.
Además de proporcionarnos energía,
las grasas nos aportan sustancias vitales para
la producción de hormonas y para una piel
saludable. También se encargan del transporte
y absorción de las vitaminas A, D, E y
K, entre otras funciones.
La grasa no debe eliminarse por completo de nuestra
alimentación, como normalmente se cree,
ya que su consumo tiene diversos beneficios para
nuestra salud. Lo recomendable es conocer los
distintos tipos de grasas para saber cuales debemos
reducir o aumentar, para tener un consumo adecuado
de grasas. Las grasas se dividen en 3 grandes
grupos:
Grasas saturadas: Se encuentran en alimentos
de origen animal (carne, quesos, mantequilla,
crema, tocino) y en los aceites de coco y de palma.
Tienen consistencia sólida a temperatura
ambiente.
Grasas insaturadas (monoinsaturados y polinsaturados):
Se encuentran en los aceites vegetales (oliva,
maíz, cártamo, girasol), nueces,
cacahuates, aguacate y en los pescados (omega
3 y 6). Tienen consistencia líquida a temperatura
ambiente.
Colesterol: Es una sustancia contenida en los
organismos animales que juega un importante papel
en las funciones vitales. Muchas hormonas del
organismo, indispensables para la vida, se elaboran
en el cuerpo humano a partir del colesterol.
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