La exposición solar excesiva aguda produce quemadura y la crónica envejecimiento cutáneo, cáncer de piel y cataratas. Estos efectos dependen de la cantidad de radiación ultravioleta recibida y de la pigmentación de la piel. Investigaciones recientes sugieren que el cáncer cutáneo está en relación a la exposición solar recibida antes de los veinte años y a exposiciones cortas pero intensas (quemadura solar).
La protección solar se consigue mediante control de la exposición solar y la aplicación de filtros solares.
RECOMENDACIONES PARA LA EXPOSICIÓN SOLAR DE LOS NIÑOS:
No exponer al sol a los menores de seis meses.
Para menores de tres años utilizar una prenda ligera tipo camiseta, gorro, visera o sombrilla y aplicar un filtro solar de índice de protección alto en relación a su tipo de piel.
Se deben evitar las horas de mayor intensidad solar (10-15 horas). Se aconseja que el niño no tome el sol cuando la sombra que proyecta es menor que su talla.
El tiempo de exposición y el índice de protección solar aconsejado depende del tipo de piel y de los días transcurridos.
Aplicar la crema protectora al menos media hora antes de la exposición al sol. Seleccionar un preparado resistente al agua y aplicarlo cada 1-2 horas. Según tipo de piel.
Utilizar una leche hidratante de la piel tras la exposición al sol. |