| Con
la llegada de la primavera el jardín de
vegetales florece y ofrece su mejor cosecha. Los
chícharos, zanahorias y espárragos
son los primeros vegetales de la primavera, valiosos
ingredientes para la dieta Mediterránea,
ya que son ricos en vitaminas y minerales. A continuación
te ofrecemos algunos consejos para combinarlos
y servirlos.
Una
abundancia de vitaminas y minerales
La dieta Mediterránea
cuenta con los cereales que son su principal fuente
de energía. Entre ellos encontramos sus
derivados, como el pan y la pasta, ingredientes
siempre presentes en la mesa italiana. Se integran
también vegetales, frutas, grasas vegetales
(como el aceite de olivo) y de origen animal.
De esta manera la dieta Mediterránea le
garantiza al cuerpo el balance correcto de proteínas,
carbohidratos y fibra. La dieta Mediterránea
se enriquece con la llegada de la primavera que
aporta nuevos sabores: desde Marzo el jardín
de vegetales se llena con muchas variedades ricos
en vitaminas y minerales. Por eso durante los
climas más cálidos; un platillo
de pasta es acompañado con tomate, aceite
de olivo, vegetales frescos y cubierto por queso,
para formar una comida balanceada.
Todos
los vegetales de la primavera
Considerado como el rey de la
primavera, el espárrago no se puede omitir
de la mesa de Marzo. Una vez hervido, la mejor
manera de servirlo es acompañarlo con aceite
y limón. Es considerado como una valiosa
fuente de vitaminas C y B además es rico
en minerales.
También disponibles desde principios de
la primavera son los chícharos, dulces
y de delicado sabor, son un alimento nutritivo,
rico en proteínas y minerales. Las zanahorias,
que gracias a su abundancia en nutrientes son
vitales en cualquier dieta, de hecho, contienen
grandes cantidades de carotenos, sustancia que
se convierte en vitamina A y que es necesaria
para el desarrollo de los tejidos. Finalmente
quién no disfruta de hacer coloridas ensaladas
adornándolas con rábanos que además
son una valiosa fuente de hierro y vitamina C.
Los
sabores Mediterráneos del verano
Al final de la primavera y a
lo largo del verano, la elección de vegetales
frescos para combinar con la pasta o para servir
después de cada platillo es aún
más variada. El tomate es el vegetal del
verano por excelencia y hace una salsa para pasta
ideal. Disponible en muchas variedades, contiene
poco valor energético pero una generosa
cantidad de vitaminas A, B y C. Durante la cocción
libera licopeno, sustancia con propiedades antioxidantes,
efectivas contra los radicales libres.
Otro vegetal que no se puede dejar fuera de la
dieta Mediterránea, es el pimiento. Este
fruto carnoso, de color rojo, amarillo o verde,
de forma más o menos alargada, contiene
la justa cantidad de vitamina C.
Finalmente, para reponer los minerales perdidos
durante la transpiración, es buena idea
incluir berenjenas en nuestra dieta.
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