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En países como Italia y Grecia, donde el
consumo calórico diario es aún mayor,
sólo el 9.8% y el 8% de la población,
respectivamente, presenta sobrepeso. Por otro
lado, estos dos países tienen uno de los
índices más bajos de colesterol
en la sangre. Diferencias como éstas hacen
evidente que para tener una alimentación
sana es más importante el balance de nutrimentos
en cada comida que sólo contar calorías.
Podemos así entender por qué la
dieta occidental, está basada principalmente
en alimentos ricos en azúcares y grasas,
así como en productos de origen animal,
dista mucho de ser la mejor alimentación
para llevar una vida sana y prevenir algunas enfermedades.
¿Cómo hacer entonces para alimentarnos sanamente, de una forma sencilla y sin sacrificar el placer del buen comer?
La respuesta ha estado ahí por siglos: la dieta mediterránea.
La dieta mediterránea tiene mucho que enseñarnos. En opinión de investigadores y nutriólogos alrededor del mundo, la típica dieta mediterránea es una de las dietas más sanas y mejor equilibradas disponibles en la actualidad.
La dieta mediterránea se basa principalmente en el consumo de cereales, vegetales, frutas y pasta, cocinados con aceite de oliva y con el justo balance de pescados, carnes y mariscos.
Los platillos son condimentados con albahaca, menta, clavo, aceitunas y alcaparras, entre otros, y acompañados por vino de mesa, nos dan como resultado una dieta saludable, práctica, sorprendentemente creativa y con un gran sabor. Afortunadamente, todos estos productos están fácilmente a nuestro alcance. |